Reseña Histórica

El término municipal de Doña Mencía alberga importantes yacimientos arqueológicos que ilustran la evolución de la adaptación del hombre al medio físico y de la cultura a lo largo de la historia. Su emplazamiento en una posición céntrica con respecto a una de las vías de comunicación naturales entre el valle del Guadalquivir y Andalucía Oriental facilitó y propició su asentamiento.

Recientes hallazgos nos remontan hasta el Neolítico Medio, cuando una comunidad se estableció en un campamento al aire libre en una pequeña loma entre la sierra y la Campiña. Este mismo sitio es el que miles de años más tarde eligió don Diego Fernández de Córdoba para levantar el castillo de Doña Mencía.

Tenemos muestras importantes de asentamientos de la Prehistoria Reciente, especialmente de la Edad del Bronce, destacan los recintos ciclópeos de época ibérica (Oreja de la Mula, El Laderón, Cerro de San Cristóbal), pero la seña de identidad que muestra el desarrollo de este fenómeno son los asentamientos y necrópolis visigodas que han aportado elementos arqueológicos y arquitectónicos muy singulares y de gran valor histórico.

Sin embargo la actual villa de Doña Mencía, configurada tal y como la conocemos hoy día, tiene su origen en la decisión de Don Diego Fernández de Córdoba, señor de Baena y mariscal de Castilla, de levantar una fortaleza en el sitio que ocupa hoy el castillo, ratificada y autorizada por Juan II en 1415. De forma paralela, en 1419 el papa Martín V autorizó la construcción de una iglesia, en el solar de la actual Iglesia Vieja.

Castillo e iglesia son el binomio feudal y señorial sobre el que se asienta el diseño urbano de la villa de Doña Mencía, que es la culminación de la implantación del hombre en este territorio.

Las recientes excavaciones arqueológicas que desde el museo se vienen ejecutando en el recinto del castillo arrojan datos relevantes sobre la historia de la villa: el castillo tuvo una puerta inicial en donde actualmente se encuentra la torre del Homenaje y el trazado de la calle Llana responde a esta entrada, en cuyo entorno se asentaron los primeros pobladores. Posteriormente, en el segundo cuarto del siglo XV, se construyó dicha torre anulando el acceso original y produciéndose la expansión urbana. El recinto quedó delimitado con forma ovalada y tendría una cerca o muralla defensiva, que ya no se conserva.

Junto al castillo, el Conde de Cabra construyó el alhorí, o almacén de grano, y más tarde, a finales del siglo XVI, el pósito municipal.

 

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